Lumin­is­cencia

Lumin­is­cencia es conocido como todo proceso en el que se emite luz con origen que no radica exclu­siva­mente en las altas tempe­raturas, sino que, por el contrario, es una forma de “luz fría”. Cuando un sólido recibe energía, lo absorbe y de nuevo se emite cuando los electrones vuelven a su estado fundamental.

Dependiendo de la energía que la origina se puede nombrar varias clases de lumin­is­cen­cias

  • Fotolu­min­is­cencia: de origen electromagné­tico, como rayos ultra­vi­oletas, rayos X o rayos catódicos.
  • Fluores­cencia: causada única y exclu­siva­mente por rayos ultra­vi­oleta. Este término proviene del mineral que presenta este fenómeno por naturaleza, la fluorita.
  • Fosfo­res­cencia: cuando la lumin­is­cencia continúa un cierto tiempo aun que se elimine la fuente de excitación, que había de fosfo­res­cencia.
  • Termo­lumi­nis­cencia: ciertos materiales la presentan únicamente cuando son calentados. La luz visible es inicialmente débil, acentuándose entre los 50ºC y 100ºC.
  • Quimi­olu­min­is­cencia: originada por reacciones químicas, como por ejemplo, biolu­min­is­cencia, producida por reacciones químicas de origen biológico.
  • Tribolu­min­is­cencia: ciertos materiales no metálicos y fácilmente exfoliables poseen la propiedad de emitir luz cuando son sometidos a acciones mecánicas, como por ejemplo, ser molidos o rayados.
  • Electro­lumi­nis­cencia y radi­olu­min­is­cencia: provocado por la acción de corrientes eléctricas.

La fotolu­min­is­cencia suele ser una de las más comunes, que se pueden dar en:

  • Cintas que brillan en la oscuridad.
  • Cintas anti-deslizantes con línea brillante.
  • Marcadores de pasillos fotolu­min­is­centes.
  • Señales fotolu­min­is­centes.
  • Pintura; de uñas, pelo, corporal, tejidos etc…

La intensidad y el color de la luz emitida por las sustancias lumin­is­centes dependen de las impurezas que se encuentren en la sustancia, del tipo de radiación a que se hayan expuestas, el estado de agregación en que se hallan, de si se encuentran sólidos o disueltos en disolventes, de la temperatura, entre otros factores.

Así, una sustancia puede mostrarse luminiscente ante rayos X y no ante radiación ultra­vi­oleta, algunas sustancias pueden mostrar actividad luminiscente en estado cristalino y otros únicamente cuando se encuentran disueltos en un disolvente particular.

Una caracterí­stica importante de todas las sustancias lumin­is­centes es que bastan pequeñas cantidades de impurezas en su estructura para que su color e intensidad varíen podero­sam­ente, o incluso para evitar totalmente la lumin­is­cencia.

La pintura luminiscente es una de las más corrientes, bien conocida como “pintura que brilla en la oscuridad”, encontrada en diferentes formas bien en pintura para tejidos, pintura para la piel, esmalte de uñas…etc. La pintura luminiscente ha logrado hacer que muchas personas desaten su creatividad, bien para hacer botes que brillan en la oscuridad, para personificar sus prendas de vestir, elaborar cuadros. La cinta lumin­is­cente, usada básicamente para marcar escaleras, carriles entre otras, también se ha usado para personificar coches, incluso para disfraces de Halloween, bien para caracterizar o para hacer garras que brillan en la oscuridad si no se desea usar pinta uñas.

Aquí hay algunos ejemplos

En la naturaleza, por otra parte, ofrece ciertos organismos vivos que producen luz. Un fenómeno muy extendido en todos los niveles: bacterias, hongos, gusanos, moluscos, crustáceos, insectos peces, etc. Este hecho frecuente en bastantes especies marinas, se da parti­cul­ar­mente en los seres que viven en la sección abismal de los mares. En hábitats terrestres no es tan común. La luz que puede emitir el pescado o la carne en descom­posició­n se deben a bacterias mientras que la de la madera muerta se suele deber a bacterias como a hongos.

En algunas especies sirve como referencias sexuales y ayudas en el empa­reja­mi­ento (como en el caso de las lucié­rnagas); en otras funcionan a modo de cebo y finalmente como método de defensa para confundir a los depre­dadores.

En resumen, algunas posibles funciones pueden ser:

  • Camuflaje

En muchos animales de las profun­di­dades marinas, entre ellas varias especies de calamar, la biolu­min­is­cencia bacteriana se utiliza para el camuflaje en el que el animal se confunde con la luz ambiental. En estos animales los fotor­re­cep­tores controlan la iluminación según la luminosidad del fondo del mar. Estos órganos luminosos están separados desde el tejido que contiene las bacterias biolu­min­is­centes. Un ejemplo es la especie Scolopes Euprymna en la cula las bacterias mencionadas producen el fenómeno descripto.

  • Atraer presas y defensa ante depredadores

La biolu­min­is­cencia es utilizada como un señuelo para atraer presas por varios peces de aguas profundas, como el rape. Éstos poseen un apéndice colgante que se extiende desde la cabeza del pez, atrayendo a los animales pequeños a corta distancia del depredador.

Ciertas especies de tiburones utilizan la biolu­min­is­cencia para camuflar su parte inferior, apareciendo una pequeña mancha cerca de sus aletas pectorales la cual permanece oscura. Cuando los peces se acercan al señuelo, son capturados por el tiburón.

Los dinof­la­gelados pueden usar la biolu­min­is­cencia para la defensa contra los depre­dadores. Ellos brillan cuando detectan un depredador, posiblemente haciendo a éste más vulnerable al atraer la atención de los depredadores de los niveles tróficos superiores.

  • Distracción

Ciertos calamares y pequeños crustáceos utilizan mezclas químicas biolu­min­is­centes o suspensiones bacterianas de la misma forma en que algunos calamares hacen uso de su propia tinta. Una nube de material luminiscente es expulsado, con el propósito de distraer o repeler un posible depredador, mientras el animal escapa a un lugar seguro.

  • Comunicación

Esta función juega un papel relevante en la regulación de lumin­is­cencia en muchas especies de bacterias. Usando pequeñas moléculas secretadas extra­celu­lar­mente, se encienden los genes para la producción de luz solamente en altas densidades de células.

  • Iluminación

Mientras que la mayoría de biolu­min­is­cencia marina es de color verde o azul, el Dragonfish Negro produce un resplandor rojo. Esta adaptación permite a los peces visualizar especies juveniles red-pigmentadas, que son normalmente invisibles en el fondo de los océanos, donde la luz roja ha sido filtrada por la columna de agua.


 

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